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Tango y erótica

 

Conferencia Inagural del “IX Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual”
Méjico, DF Luces y sombras de la sexualidad latinoamericana.
Ciencia, arte y cultura, por el Dr. Juan Impallari.

 

Resumen:

En el presente trabajo se desarrolla una breve historia de los orígenes del tango. Lo conocemos como la única danza moderna que reúne la trilogía de música, letra y baile.

Su música, compás del dos por cuatro, expresa la relación de las partes con el todo y su instrumento paradigmático es un órgano portátil, llamado bandoneon, impopular por excelencia.

Por las letras, circulan los valores que el tango aspira a exaltar. Eminentemente conservadoras, porque recomiendan un repliegue en el hogar, sobrevalora el cariño materno y privilegia la fusión con el barrio, intentando preservar a la familia modesta en circunstancias sociales adversas, como era el florecimiento de la prostitución organizada en un medio social donde la mayoría eran inmigrantes varones. En gran cantidad de letras el contenido es eminentemente misógino, contracara esperable del particular machismo rioplatense.

Es la primera danza donde los protagonistas bailan abrazados.

Con nuestras músicas y nuestros versos aprendimos emocionalmente muchas cosas, la mayoría de las cuales hay que reaprender en el contexto cultural actual.

Se agradece especialmente a Verónica Iacomuzzi la corrección gramatical y de redacción, del presente trabajo.

 

Introducción

Varios pensadores argentinos han asimilado el tango al sexo o lo han juzgado una simple danza lasciva. Martínez Estrada, en Radiografía de la Pampa dice que "es un baile sin expresión, monótono, con el ritmo estilizado del ayuntamiento. Que no excita por el contacto casual, sino que son cuerpos unidos y fijos, como en el acoplamiento de los insectos". Estas palabras denotan claramente una ideología.

Para la mayoría de los autores, y en eso acuerdo con Sábato, el tango es mucho más. Cierto que surgió en el lenocinio, pero este mismo hecho ya nos hace sospechar que debe ser algo así como su reverso, pues la creación artística es una acto casi invariablemente antagónico, de fuga o de rebeldía. Se crea lo que no se tiene, lo que en cierto modo es objeto de nuestra ansiedad y de nuestra esperanza, lo que mágicamente nos permite evadirnos de la dura realidad cotidiana.

Y en esto el arte se parece al sueño. Sólo una raza de hombres apasionados y carnales como los griegos podrian inventar la filosofía platónica, que recomienda desconfiar del cuerpo y de las pasiones.

El prostíbulo es el sexo en el estado de siniestra pureza. Y el inmigrante solitario que entraba en él resolvía fácilmente su problema sexual; con la trágica facilidad con que se resuelve en ese sombrío establecimiento.

No era pues, eso lo que al hombre de Buenos Aires podía preocuparle; ni lo que en su nostálgica, aunque muchas veces canallesca, canción evocara. Era precisamente lo contrario: la añoranza de la comunión y del amor, de la mujer; no la presencia de un instrumento de su lujuria.

Cuando el cuerpo del otro se vive como un objeto, el solo contacto con su materia no permite trascender los límites de la soledad. Motivo por el cual el puro acto sexual es doblemente triste, ya que no sólo deja al hombre en su soledad inicial, sino que la agrava y ensombrece con la frustración del intento.

Este es uno de los mecanismos que puede explicar la tristeza del tango, tan frecuentemente unida a la desesperanza, al rencor, a la amenaza y al sarcasmo.

 

Historia

En la segunda mitad del siglo pasado, la comarca cernida en torno al Río de la Plata, ha empezado a ensayar laboriosamente su propia cultura. Nuestros bisabuelos tenían muchas ganas de decir algo de manera peculiar, y lo dijeron como José Hernández en Martín Fierro y Eduardo Gutierrez en Juan Moreira.

Entre 1850 y 1880 dos generaciones de porteños forman parte de la génesis del tango, tomando la manera de cantar, de bailar y de hacer música, de lo que tienen a mano: canciones, danzas y piezas instrumentales; palabras, pasos y melodías prendidas a la atmósfera de Bs. As.- Prendidas porque gustan: como la habanera, la milonga, y el tango andaluz, que eran parte de la música popular del siglo pasado.

Ese menú coagula en el baile y en el canto, la moda de su tiempo con todo lo que esa moda habla de las tendencias profundas de la época.

El tango nace cuando la oligarquía discutía como una cuestión de familia los negocios del pais. No se conoce con exactitud su origen, porque las elites intelectuales se ocupaban casi exclusivamente de lo que sucedía en Europa.

De 1895 a 1905, se desarrollará el tango propiamente dicho, que sus autores llamaron tango criollo. Sus orígenes geográficos fueron los suburbios de Buenos Aires y de Montevideo, en sus casas de baile y juego, prostíbulos y cafetines.

 

Descripción

El misterioso y mágico mundo del tango, esa maravillosa conjunción poético-musical y estética, es tal vez, la única danza moderna que reúne la trilogía de música, letra y baile.

Música

Como toda música popular, su base fue el ritmo. Compás de dos por cuatro, simple y compleja ecuación, expresa la relación de las partes en el todo. Su armonía es una plástica en la cual aflora la bella concordancia de los sonidos en el rigor de los tiempos y la regularidad de sus compases.

El instrumento que lo define y singulariza, paradójicamente es un órgano portátil llamado bandoneón, impopular por excelencia y de difícil interpretación. Es un instrumento sentimental, dramático y profundo que terminaría por separarlo para siempre del firulete divertido y de la herencia candomblera.

 

Letra

Es imposible historiar aquí la trayectoria de las letras. De todas maneras trataremos de bosquejar un panorama representativo.

El carácter general de las letrillas primitivas combina la picardía con la reiteración de temas sexuales y pornográficos. Algunos títulos como "El choclo", "El serrucho" y "La budinera", son metáforas de órganos corporales; "El fierrazo", "Con qué trompieza que no dentra", "Sacámele el molde", son suficientemente sugestivos.

Esas letrillas eran cantadas por la concurrencia en la antesala de los burdeles, mientras esperaba turno. El pianista o la orquestita acompañaba al improvisado coro y a los bailes, que generalmente se practicaban entre hombres, ya que las mujeres del local estaban trabajando en sus cuartos.

La gestación de una poetica literaria tanguera, comienza con Pascual Contursi, en quién convergen formantes originarios: los derivados de la gauchesca, las letras cantadas en las zarzuelas, los poemas lunfardos, los estribillos procaces de los tangos primitivos y el descubrimiento poético del suburbio.

 

Una de las primeras letras, de 1916 fue "Mi Noche Triste", de Contursi:

 

Percanta que me amuraste

en lo mejor de mi vida,

dejándome el alma herida

espina en el corazón,

sabiendo que te quería,

que vos eras mi alegría

y mi sueño embriagador.

Para mi ya no hay consuelo,

y por eso me encurdelo

pa olvidarme de tu amor.

 

Durante los años 20, todo el tango sufre un desplazamiento desde los prostíbulos hacia los patios del conventillo y las humildes casas suburbanas, trepando incluso hacia el atril del piano en numerosas salas de clase media.

Tal adecentamiento lleva el tango a los oídos de un sector social en moderado ascenso que necesita convencerse de que la capacidad sentimental es un atributo más confiable que el nombre y los bienes. Por eso un compadrito, aunque haya delinquido y explotado mujeres, puede redimirse si llora a causa de su amor.

La producción poética circula valores que el tango de esa época aspira a exaltar. Puede ser leída como conservadora, porque recomienda un repliegue en el hogar, sobrevalora el cariño materno y privilegia la fusión con el barrio; en realidad, intenta preservar a la familia en circunstancias adversas.

Los patoteros y otros gavilanes seducían a las muchachas de barrio para convertirlas en sus queridas a pesar de las sanciones represivas, sin olvidarnos de las asociaciones delictivas que estaban permanentemente a la caza de pupilas. Buenos Aires era, por un lado el jolgorio alvearista y por otro, un siniestro emporio de la trata de blancas.

Al promediar los años 20, sobrevienen los primeros cambios. Discépolo configura con sus letras una estética expresionista, de trazos caricaturescos. Sus escritos, cada vez más sarcásticos y desgarradores, coinciden con el escepticismo generalizado. Entonces, su ataque contra ciertos valores absolutos del tango anterior encuentra eco favorable. En "Malevaje" (de E.S. Discépolo y J. de D. Filiberto) un guapo ablandado por el amor abjura de su condición:

 

No me has dejao ni el pucho en la oreja

de aquel pasao malevo y feroz;

ya no me falta pa completar

más que ir a misa e hincarme a rezar

 

En la década del 40, Homero Manzi aporta una asimilación de las vanguardias renovadoras del lenguaje poético y junto con Cadícamo, Cátulo Castillo y muchos otros, exploraron las vicisitudes del amor y la relación de pareja en una etapa de rápidos cambios en las costumbres.

El tango alcanza su cúspide de popularidad hacia los 50. Su vigor le permite resistir las primeras embestidas de otros ritmos americanos y, sobre todo, la expansión avasallante de la industria cultural norteamericana.

En ese contexto sufre un fuerte repliegue hasta que en los 60, hay un renacimiento anunciado por una vanguardia de poetas como Eladia Blazquez y Horacio Ferrer, que aportan un surrealismo insospechado y comienzan un nuevo ciclo.

 

Misoginia

Si aceptamos que el tango es el producto cultural más auténtico del país, veamos cuales son algunas de las imágenes que nos presentan sus historias.

Alterna entre la reflexión y la sensibilidad subjetiva pintando a la mujer como madre, novia, hermana, esposa o amante, divinidad ensalzada por todos los trovadores, puesto que en esta imagen el hombre vive su fantasía del amor

Son muchos las letras que muestran a las mujeres jóvenes, lo que les puede ocurrir si pierden el rumbo encandiladas por las luces de la ciudad.

 

Vos rodaste por tu culpa, y no fue inocentemente:

berretines de bacana que tenías en la mente

desde el día en que un magnate cajetilla te afiló!

Yo me acuerdo no tenías casi nada que ponerte;

hoy usas ajuar de seda con rosita rococo

Me revienta tu presencia, pagaría por no verte!

si hasta el nombre te has cambiado como ha cambiado tu suerte:

ya no sos mi Margarita, Ahora te llaman Margot!

 

Los autores de tangos, pusieron de manifiesto en decenas de personajes femeninos, actitudes como la traición, el engaño, la crueldad, la perversidad, el egoísmo y la maldad; como si estas características fueran inherentes a la mujer y no al ser humano sin distinción de género.

Machacan con los consejos y previenen sobre las calamidades que pueden devenir del trato con el otro sexo. "Tomo y Obligo", de Manuel Romero, 1931:

 

Tomo y obligo, mándese un trago,

de las mujeres mejor no hay que hablar.

Todas, amigos, dan muy mal pago....

 

Como reacciona el protagonista masculino frente al abandono o la traición de la mujer? Por una parte, observamos la necesidad de vengarse a través de la violencia física, matando o hiriendo a la malvada. En otros casos, el varón no se atreve o se detiene a último momento; y en algunos el hombre intenta comprender a la mujer.

Sin embargo, cualquiera de las actitudes mencionadas, pone al hombre en una situación de superioridad moral, atribuyéndole a la mujer como mínimo, la responsabilidad por el fracaso de la relación amorosa.

La escasez de mujeres en el Río de la Plata, junto al concepto de honor hispano e italiano, hacía que esas historias fueran creíbles para el público. Además pocos insultos resultan más irritantes para el varón que el de "cornudo" en estas regiones del planeta: "A la luz del candil", de Julio Navarrine, (1927)

 

Arrésteme sargento, y póngame cadenas;

señor me traicionaban y los maté a los dos...

 

Podemos encontrar ejemplos más sutiles de crueldad, dirigidos a dos tipos de mujer: la solterona y la fea. No está demás aclarar, que no conocemos tangos dedicados a las penurias de algún solterón o de algún feo. "Fea", de Alfredo Navarrine:

 

Procurando que el mundo no la vea

ahí va la pobre fea camino del taller.

Y a su paso cual todas las mañanas

las burlas inhumanas la hieren por doquier...

 

Esta aproximación a la misoginia en el tango, es una hipótesis más que una afirmación definitiva. Atribuimos a sus letras la difusión de un discurso masculino misógino, que colaboró con el afianzamiento de una cultura fundamentalmente rioplatense, injusta con el género femenino.

Qué llevó a los compositores de tangos a reiterarse tanto en esos mensajes?

Quizá encontremos una respuesta en la demografía. Si bien es cierto que en occidente la mujer es custodiada más sutilmente que en oriente, hay que tener en cuenta que se dan pocas y regiones, en donde por motivos particulares, se refuerza la preceptiva destinada al control femenino.

El machismo es un fenómeno muy peculiar del porteño, en virtud del cual se siente obligado a ser macho al cuadrado o al cubo, no sea que ni siquiera lo consideren macho a la primera potencia.

El refuerzo del control social sobre el género femenino, se dio en el Río de La Plata durante los años de inmigración masiva, 1880 y 1930, cuando llegaban muchos más hombres que mujeres, casi el doble, y mayoritariamente en edad de plenitud sexual. El ámbito del tango era principalmente poblado en su mayoría por inmigrantes extranjeros y por soldados sin ocupación. La Guerra del Paraguay finalizó en 1871.

En esas condiciones, se explica el movimiento de mujeres del interior hacia la capital, las dimensiones asombrosas alcanzadas por la industria de la prostitución organizada como gran empresa por rufianes europeos a partir del año 1870 y sin duda, el nacimiento del tango, lamento del hombre solo!

"Además de la letras con notoria moralina y misoginia, existen otras que cuentan historias de amor con prostitutas que transgreden los códigos morales vigentes. Lo que socialmente era marginal, es narrado por algunos tangos y la marginalidad purificada por el amor. La prostituta termina siendo un ángel demonio, anteponiéndose el sentimiento, el amor, a cualquier prejuicio".

"Al tango no le preocupa la marginalidad, aunque la evoca. Generalmente son historias de amor frustrado (por la muerte, por la no correspondencia, por ser ella una prostituta), y lógicamente van a ser una imposibilidad".

 

Danza

"El tango nació plebeyo y como danza. Y lo nuevo de esta danza porteña, que le da identidad propia, es que antes había figuras sin enlace y enlaces sin figuras, como en el vals.

Otra característica propia es que el hombre no baila retrocediendo, como lo exigía la cortesía hasta entonces. Siempre avanza y esto se debe a la rivalidad entre los danzantes; la espalda no podía acercarse nunca a un potencial enemigo.

El varón rioplatense, tiene pavor al ridículo y sus compadradas nacen en buena medida de su inseguridad y de la angustia por la opinión de los demás. El resentimiento contra los otros es el aspecto externo del rencor contra su propio yo. Tiene en suma, ese descontento, ese malhumor, esa vaga acritud, esa indefinida y latente bronca contra todo y contra todos que es casi la quintaesencia del argentino medio. Todo esto hace del tango una danza introvertida y hasta introspectiva: un pensamiento triste que se baila.

El compadre es el rey de ese submundo, mezcla de gaucho malo y de delincuente siciliano. La pupila es su pareja en este ballet malevo; juntos bailan una especie de pas-de-deux sobrador, provocativo y espectacular.

Es el baile híbrido de gente híbrida: tiene algo de habanera traída por los marineros, restos de milonga y de música italiana. Pero no es una habanera, ni una milonga, es otra música porque obedece a una tensión espiritual distinta.

Es la primera danza donde los protagonistas bailan abrazados. Rostro contra rostro, pecho contra pecho, vientre contra vientre, muslo contra muslo, pulso contra pulso, como atados los brazos por la espalda. Este abrazo coreográfico, síntesis de abrazo y baile, es una danza inédita y revolucionaria que intenta el purísimo ejercicio de la soledad de dos.

Cierre

Y el tango, con la invencible energía que tienen las expresiones genuinas conquistó el mundo. Nos plazca o no, por él nos conocieron en Europa, y el tango era a la Argentina, como a España eran los toros.

También es cierto que esta esquematización encierra algo profundamente verdadero, pues el tango encarnaba los rasgos esenciales del país que empezábamos a tener: el desgarro, la nostalgia, la tristeza, la frustración, la dramaticidad, el descontento, el rencor, y la problematicidad.

Luces y sombras; ciencia, arte, cultura... y emociones, se conjugan en este Congreso y especialmente en este espacio inaugural.

Quiero compartir con Uds. para finalizar, declaraciones que formulara Ingmar Berman, al diario Clarín de Bs. As. en 1978: "Nunca he olvidado lo que comprendí emocionalmente. Creo que sería maravilloso enseñar el abc de las emociones. Y tratar de trabajar en ese abc. Me gustaría llegar a la D, pero somos tan analfabetos en este terreno..."

Y yo agrego: Con nuestras músicas y nuestros versos aprendimos emocionalmente muchas cosas.

 

El contexto cultural actual, nos pide y reclama una nueva lectura y resignificación de ese aprendizaje.

 

Fuente: Dr. Juan Impallari

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