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La Sexualidad Femenina

 

Que se sabe y que se desconoce de un tema sobre el cual aun priman mitos y tabúes.

 

Suelo preguntar a las personas que consultan o asisten a charlas sobre este tema si han recibido educación sexual. En su mayoría responden que no, algo muy lejos de la verdad. Veamos por qué.

 

Todos hemos recibido educación sexual desde el nacimiento. Los gestos, las actitudes de quienes nos criaron, las conversaciones que hemos escuchado desde la niñez, las telenovelas y mensajes de los medios de comunicación nos han brindado una vastísima educación sobre sexualidad, lo que no significa que haya sido formal ni buena, o que nos haya servido para ser sanos y felices en el ejercicio de la misma.

 

La educación que hemos recibido ha estado regida por "la pedagogía del no", con grandes contradicciones entre sexo reproductivo y sexo placer con una doble moral sexual.

 

Nos han ocultado, desvirtuado y deformado la verdad y esto sé ha convertido en una fábrica de angustia, sobre todo para las mujeres, invadiendo nuestras relaciones sexuales con mitos y tabúes, haciéndonos sentir mal por "no sentir" y por sentir sin saber que es "lo normal", "lo correcto", "lo que se debe ser". Somos victimas de un analfabetismo sexual que no nos permite atenernos a la realidad tal cual es.

La mujer de nuestra cultura ha sido criticada por gozar, por no gozar, por no encontrar su punto G, por no ser multiorgasmica, etc…
Hacer el amor se ha convertido para muchas, en vez de un acto de comunicación, de encuentro, amor y placer, en un verdadero valle de lágrimas.

 

Único e inseparable:

El huidizo orgasmo sigue siendo en el siglo XXI tan traumático para el 50% de las mujeres como lo fue en centurias anteriores. Es necesario que nos informemos, que conozcamos a fondo la reacción de nuestras zonas erógenas y que sepamos también que la división en etapas del ciclo de respuesta sexual, elaborado por los conocidos sexólogos Master, Jhonson y Kaplan (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), lleva en si un concepto ampliamente aceptado: "La respuesta sexual humana consiste en un acontecimiento único e inseparable".

 

La excitación de la mujer está expresada fisiológicamente por la lubricación de su vagina y por la hinchazón de sus genitales, hechos que serian anteriores al clímax. No obstante la naturaleza bifásica de esa respuesta (que pasó por muchos años científicamente inadvertida) nos indica que hay dos componentes en la respuesta sexual que abarcan estructuras anatómicas distintas, que se hallan inervadas por diversas partes del sistema nervioso.

 

La respuesta sexual femenina, entonces transforma la vagina en tensión y sin lubricación en una vagina abierta y lubricada para la recepción del pene.

 

Pero eso solo no asegura el orgasmo de la mujer (como muchos todavía creen).

 

Necesitamos más estímulos táctiles. Investigaciones recientes indican que éstos son estímulos más potentes en el sector femenino de nuestra cultura, que los visuales (a diferencia de los varones).

 

Con frecuencia se afirma que las mujeres experimentan dos clases de orgasmos: el vaginal y el de clítoris, y eso tampoco es así. La diferenciación se basa en la localización de la estimulación que conduce al orgasmo. Estudios realizados en los últimos 40 años han comprobado en forma fehaciente que "todos los orgasmos se producen a través del clítoris", aunque la estimulación primaria tenga lugar en la vagina. Sólo el 20% de las mujeres alcanza satisfacción exclusivamente mediante el coito, por lo tanto la idea de "orgasmo simultáneo" es más un mito que una realidad.

 

En contra de la afirmación freudiana de que el orgasmo clitorideo es inmaduro -sino patológico-, las mujeres que preferían el orgasmo sólo con estimulación vaginal presentaban mayores signos de ansiedad, tensión y falta de autoconciencia corporal (estudio realizado por H. Eysenck en 1979).

 

En definitiva, el orgasmo es una sensación individual y debe quedar claro que la forma como se lo experimenta es privativo de cada persona y que nadie puede considerarse anormal por sentirlo de una manera diferente.

 

En última instancia, la mayor parte de las relaciones sexuales se realizan con el propósito de unión, de contención, de dar y recibir afecto, de sentirse feliz y de pasarla bien, y no de estar rindiendo examen, ni pasar una situación de angustia o de competencia. Lo importante y a tener en cuenta es no realizar acciones qué no agraden o tragan sentir mal al otro o a uno mismo.

 

La sexología de hoy orienta a la mujer en la obtención de ese orgasmo tan huidizo, cómo en la solución de otras disfunciones sexuales: vaginismo, dispareunia (dolor en el coito) y falta de deseos. Sus aportes son de gran ayuda a la pareja con problemas y previenen dificultades futuras en la pareja que recién se inicia.

 

Psic. Mirta Granero

Directora del Instituto Kinsey de Sexología

Miembro fundador y directivo de la Asociación

Rosarina de Educación Sexual. Docente UNR

mgranero@rcc.com.ar

 

Fuente: Psic. Mirta Granero

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Rioja 3012 - 2000 Rosario Argentina