Instituto Kinsey de Sexología

Instituto de Sexología  

Institución Servicios Cursos y Congresos Artículos Acreditaciones Contacto

Identificate | Registrate Gratis  

 Home > Artículos > Relaciones de género en la pro...

Relaciones de género en la prostitución. Construcción social de nuevas subjetividades. Investigación. 3a. parte

 

LA INDAGACION EN PROFUNDIDAD A TRAVES DE ENTREVISTAS E HISTORIAS DE VIDA, PERMITE COMPLEJIZAR LA MIRADA ACERCA DE UN FENOMENO NATURALIZADO Y SIN CUESTIONAMIENTOS.

 

Desafíos en las  nuevas trayectorias desde y con los varones

 

Mientras persisten símbolos y mitos que fragmentan las posibilidades para las nuevas construcciones subjetivas, paralelamente, los intentos de naturalización, invariabilidad y de inevitabilidad en las representaciones del sujeto parecen derrumbarse, y un cataclismo conmociona las certezas del dualismo de género.

 

La búsqueda de una visión novedosa de la subjetividad conduce a reflexionar sobre las condiciones cambiantes y la manera de poder dar cuenta de las mismas en un proceso vivo de transformación del sí mismo. Deleuze retoma el concepto de vitalismo: el pensamiento para el autor, es la vida en toda su potencialidad en busca de transformaciones, la vida en búsqueda de un sí mismo nómade.

 

 El nomadismo aparece en las búsquedas aún solapadas de vivir la masculinidad, los afectos y la ualidad. Sin dudas muchos varones están revisando sus prácticas, incomodados por una subjetividad que se resquebraja.

 

Badinter (1993), destaca que lo que se construye puede cambiar para ser reconstruido de nuevo. La masculinidad es algo que se aprende y se construye y, por lo tanto, puede ser transformado.

 

"No se es varón de una sola manera. El uno está en la multiplicidad. Al erigirse lo uno, se in visibiliza lo múltiple. Se presienten fugas de los estereotipos de género y el ''hacerse cotidiano del género'' revela transformaciones subjetivas.''  (I 3)

 

Es posible reconocer hoy nuevas configuraciones subjetivas en varones que pueden dar cuenta de la ''doble herencia" un hombre reconciliado, donde femenino / masculino sean eventualidades por donde circulan cotidianamente las subjetividades, sin tantas represiones ni contradicciones paralizadoras.

 

TRANSGRESIONES: NUEVOS ESCENARIOS

 

Primera escena

 

            Una mujer junto a otras mujeres, en una plaza, conversando, fumando... Un auto se detiene a unos metros. Ella habla con su conductor, vuelve con sus compañeras, y permanece por un tiempo en esa plaza pública, hasta que el mismo vehículo vuelve a pasar y ella se va....

 

Segunda escena

 

            Una mujer entrerriana denuncia el sufrimiento de los operativos policiales y el desconocimiento de sus propios derechos, ante las cámaras televisivas del programa “Kaos en la ciudad”...

 

 Tercera escena

 

            Una mujer en la Legislatura de la Provincia de Entre Ríos, esperando activamente la derogación de un artículo que penaliza la prostitución, en una localidad en la que se discute la creación de una zona roja y en la que se considera, por parte de un representante eclesiástico, que la prostitución es una enfermedad ...

 

            Se trata de la misma mujer, en diferentes escenas y escenarios en los que “lo público” se juega de manera heterogénea y hace visible aquello que sería mejor ocultar.

 

De denuncias y anuncios

 

            La Provincia de Entre Ríos ha sido un escenario de disputas legislativas, sindicales, políticas, religiosas, en torno de la prostitución. Desde concepciones conservadoras hasta posicionamientos moderados y progresistas, el debate acerca de la prostitución ha cobrado visibilidad y ha movilizado a distintas fuerzas sociales, sea para apoyar las luchas reivindicativas de las mujeres en situación de prostitución, sea para impedirlas y revocarlas.

 

            En nuestro país, la prostitución no es ilegal. Desde el punto de vista jurídico, Argentina adscribe al sistema abolicionista, esto es, la prostitución no es considerada delito, pero sí las conductas que la determinan, a las que se asocian severas penas. El sistema jurídico admite un tratamiento contravencional, en cuanto la prostitución adquiera ribetes escandalosos o ponga en peligro la “moral pública”.

 

            No se legisla entonces, en contra de la prostitución, sino en contra de las molestias que dicho ejercicio pudiera ocasionar a la comunidad, rebasando la esfera de lo privado, en detrimento de lo público.

 

En Entre Ríos en particular, la policía podía arrestar y multar a las mujeres en ejercicio de la prostitución, detentando atribuciones para efectuar detenciones sin informar a la Justicia.

 

            La Secretaria General de la Asociación de Mujeres Meretrices de la República Argentina (AMMAR), denunciaba los maltratos que sufren las trabajadoras uales: “...son expuestas a condiciones desfavorables, ‘en calabozos llenos de excrementos. Eso es violatorio a todos los derechos humanos’ (...) ‘Se reprime a las mujeres en situación  prostitución en general y no a los proxenetas; denunciamos la represión, el maltrato, la discriminación, persecución, y hasta tortura y muerte como por ejemplo en Mar del Plata’.” (Diario Uno, Entre Ríos, 4 de Julio de 2002)

 

            En otra ocasión, ella solicitaba a los concejales de la ciudad de Paraná que apoyen los reclamos y se despenalice la prostitución, argumentando: “’Que la Policía se ocupe en Paraná nada más que de las trabajadoras uales es vergonzoso porque vivimos en un país libre y lo único que hacemos es comerciar con nuestros genitales a través de un acuerdo entre dos personas mayores’.” (Diario Uno, Entre Ríos, 29 de Mayo de 2003)

 

            Así, a partir de las denuncias y la conformación de redes de apoyo (como la Facultad de Trabajo Social, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre Seccional Entre Ríos, el Programa Municipal de la Mujer, entre otras instituciones), las mujeres en situación de prostitución se han agrupado en AMMAR (CTA), y de este modo, han logrado agremiarse y construir canales de representación que habiliten sus derechos en tanto trabajadoras uales, lo cual desde su perspectiva, no implica fomentar la prostitución.

 

            Estas denuncias lograron repercusión pública  y, en la Legislatura de la Provincia de Entre Ríos, se presenta un Proyecto de Ley de derogación del Artículo 45, Inciso 4 de la Ley Nro. 3.815 [1] bajo el número de Expediente 13.427, que concitó distintas argumentaciones para aprobarlo o rechazarlo.   

 

            Por un lado, el citado proyecto hace referencia a la derogación de la penalización del ejercicio de la prostitución  individual de personas mayores de edad que actúan por su propia voluntad. Se fundamenta en la situación de injusticia e inequidad en la distribución de los ingresos y en la carencia de oportunidades de las mujeres en situación de prostitución que deben “vender sus servicios” para poder subsistir.

            Asimismo, en el proyecto se destaca como reivindicación de las mujeres que ejercen la prostitución la posibilidad de: “...de denunciar públicamente el abuso y la represión policial, y promover la derogación de todas las leyes que penalicen su actividad”. (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.

 

            En la Fundamentación del Proyecto se hace hincapié además, en los conocimientos de las mujeres en situación de prostitución de la prevención de enfermedades de transmisión ual y en la necesidad de no obstaculizar su integración y desarrollo en la sociedad.

 

            Por otro lado, se consideran dos ejes de análisis para abordar el problema. En el primer eje, titulado “Análisis normativo. Bien jurídico protegido”, se analiza el Artículo 45 inciso 4 de la Ley Provincial Nro. 3815 que sanciona “bajo el título de Escándalo, el ejercicio de la prostitución callejera con pena de multa o arresto de 5 a 30 días a: ‘las prostitutas que inciten a los transeúntes o se exhiban en puertas y ventanas’.” (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.

 

            El ejercicio de la prostitución entonces está contemplado como contravención, resguardando la “moral pública”  y desinteresándose por la protección de la salud y la dignidad de las personas. “A través de los llamados ‘Operativos Moralidad’ la policía entrerriana detiene mujeres y travestis... e impone una sanción de arresto o multa, lo cual está de más decir genera situaciones de corrupción.” (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.

 

            Con relación al segundo eje, “El Derecho como sistema de garantías. Arbitrariedad del llamado Derecho Policial”, se afirma que el régimen de contravenciones es inconstitucional y violatorio de las garantías penales y procesales: “Las sanciones de la Ley Nro. 3.815 son impuestas por el jefe de policía, al no existir Fuero de Faltas, vulnerando de esta manera la tripartición de poderes que determina la forma republicana de gobierno (...) Con la de que son pocos los casos en que durante el proceso contravencional actúe un abogado defensor. La persona que es detenida ejerciendo la prostitución tiene menos garantías que quien cometió un delito grave (...) es sabido que el régimen contravencional es parte integrante del derecho criminal... Por tanto si la prostituta es una contraventora la persona que contrata sus servicios es un partícipe necesario y por ende se le debe aplicar la misma pena que al autor. De esta manera debería una parte importante de nuestra sociedad masculina cumplir la misma pena de arresto que las ‘calificadas obreras del cariño’.” (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.

 

Por último, en las conclusiones finales del Proyecto, se revalorizan las diferencias, el respeto de los Derechos Humanos de Tercera Generación, la democratización de las instituciones, la no discriminación y el respeto a las libertades individuales.

 

El tratamiento del proyecto se vota sobre tablas, requiriendo los dos tercios de los votos, y resulta afirmativo en la Cámara de Senadores y en la de Diputados por unanimidad.

 

Como se puede apreciar en las consideraciones aquí expuestas se hace referencia a distintas fundamentaciones que dan lugar a la elaboración del proyecto citado. Una de ellas se funda en  las  situaciones de exclusión y pobreza a las que están expuestas las mujeres en situación de prostitución.

 

En este sentido, cabe destacar que las particulares condiciones de vida de estas mujeres marcan el  ejercicio de la prostitución, a partir de situaciones de pobreza que implican la satisfacción de determinadas necesidades con propósitos concretos de alimentación y manutención propia, de sus hijas/os y sus parejas,  para lo cual “hacer la calle”, se constituye en un trabajo ual que se vincula a la sobre vivencia cotidiana y  marca sus subjetividades.

 

Signadas por la situación económica, el trabajo no constituirá una opción libre, sino “la única posibilidad de garantizar la propia subsistencia y la de los suyos”, incorporándose al mundo del trabajo desde las capacidades adquiridas y en la mayoría de los casos, a muy corta edad.

 

Otra de las fundamentaciones alude a los conocimientos de las mujeres en situación de prostitución de la prevención de enfermedades de transmisión ual. Este reconocimiento, quiebra de algún modo la lógica tradicional de considerarlas como diseminadoras de enfermedades venéreas, para interpelarlas en términos de transmisoras de conocimientos, lo que las ubica en un lugar de recreación cultural y de circulación de saberes.

 

También los argumentos esgrimidos en el Proyecto dan cuenta de la explicitación de las relaciones de género y poder. El poder puede ser entendido en su versión más bien ligada a la idea de coacción y uso de la fuerza, pero también a la noción de un “poder disciplinario”. Desde esta concepción, se destaca la importancia de los mecanismos sutiles en la producción de disciplinamiento de los sujetos y de sus cuerpos, como un dispositivo de ción.

 

Desde esta última acepción del concepto de poder,  el lugar de “dadoras del placer” de las mujeres en situación de prostitución a los varones que “contratan sus servicios”, las ubica en una instancia ligada a los mecanismos de producción económica y de una organización social estratificada en la que se encuentran en una situación de subordinación. La prostitución callejera puede considerarse entonces como un proceso de proletarización del trabajo femenino con implicaciones peculiares

 

Una de las particularidades que la caracterizan implica el ejercicio del poder y la legitimación social de la vigilancia sobre el cuerpo de las mujeres. Vallejos, 1998. Ellas que son protagonistas de la sobre vivencia familiar, “soportan” el peso de la cotidianidad en sus cuerpos que se convierten en garantes de la supervivencia diaria.

 

Pero además, en tanto el género conlleva relaciones de poder, la actividad del cliente implica autonomía para elegir y decidir con quién mantener relaciones uales, en tanto juega el dinero como mediación. De ahí que dar cuenta en la Legislatura de la demanda de por dinero por parte de los clientes y argüir que deberían estar sometidos a la misma pena que las mujeres en situación de prostitución, revela los mecanismos de sanción y  disciplinamiento social hacia las mujeres pobres implicadas en la prostitución, y la “disculpa” hacia los varones que pagan.        

 

Las experiencias de otros países como? (ver Le Mondé) muestran que se castiga al prostituyente con arresto... (COMPLETAR)

 

Pero también decíamos que el poder puede comprenderse desde su sentido de uso de la fuerza. En este aspecto, el abuso y represión policial, también se ponen sobre el tapete en el proyecto, lo que dispara la denuncia de violación de los derechos humanos, además de la inconstitucionalidad del régimen de contravenciones. Estos abusos no son sutiles sino más bien violentos y manifiestos. Tal como lo expresaba la Secretaria General de AMMAR nacional, la policía “es el mayor proxeneta”.

 

Estos “custodios de la moral pública” se transforman en inmorales al violar expresamente aquello que se supone deben defender.

 

Las mujeres entonces quedan expuestas a una situación de indefensión, en la cual son multadas en el mejor de los casos, o se las encierra en calabozos degradantes y se les requiere a cambio de la libertad, en el peor de ellos. El fenómeno de feminización de la pobreza en el caso de las mujeres en situación de prostitución se torna castigado y custodiado, sometiéndolas a mayores circunstancias de vulnerabilidad a las que ya se encuentran expuestas.      

             

Vetos  y complicidades

 

A pesar del voto afirmativo de la Legislatura, el Poder Ejecutivo Provincial, vetó en forma total el Proyecto de Ley citado. Por su parte, desde el Ministerio de Gobierno se declaraba públicamente que Entre Ríos, no se iba a convertir "en el único lugar en el mundo que admite la prostitución".

 

Ante esta decisión del Ejecutivo, AMMAR recibe el apoyo de organizaciones gremiales y universitarias, que instalan el debate público sobre la prostitución y respaldan la ley sancionada. En una conferencia de prensa, una de las integrantes de AMMAR Entre Ríos, expresaba: “...’aprendimos a conocer nuestros derechos, y dentro de ellos, el derecho a la libertad’, y es en ese sentido que destacó la importancia de la derogación de un inciso del articulado de la Orgánica de la Policía, ‘porque nosotras no queremos molestar, pero queremos que nos respeten’”. (El Diario, Entre Ríos, falta fecha)

 

Pero el requerimiento de respeto y las alas de libertad, tienen su tope en las cadenas de prejuicios y mandatos instituidos por la Iglesia Católica. A través de un documento difundido por la Agencia de Información Católica Argentina los prelados habían señalado que "el ejercicio de la prostitución ha sido y es una degradación perversa de quien la ejerce y una forma aberrante de esclavitud a lo largo de toda la historia humana”. Además, para ellos, la derogación de la ley de Contravenciones implicaba "sumar más prostitución en las calles de la provincia".

 

También un presbítero a cargo de la Vicaría de la Familia y la Vida del arzobispado de Paraná, afirmaba: "La ley es injusta y no debe obedecerse. Se está legitimando la prostitución y eso no está bien... Con una ley como ésta no se construye una sociedad justa y libre de pecado". Y sentencia: "Me parece que la gente se podría ganar la vida de otra manera".

 

La “moralina” queda expuesta en las concepciones expresadas por la institución eclesiástica. Las “pecadoras” son las prostitutas, investidas por los “padres de la Iglesia”  de los estereotipos femeninos más anquilosados de la cultura. Quizás desde tan antigua institución, la evocación de ciertos sustantivos referidos a la prostitución –degradación, enfermedad- se rehúse a los atravesamientos históricos, sosteniendo el polo vírgenes-putas, esencializando la diferencia y subrayando la jerarquización.

 

            Desde el poder manifiesto y sutil, organización policial, institución eclesiástica, poder político, intentan dictaminar las “buenas” costumbres y conductas de aquellas a quienes juzgan desde lo alto de las jerarquías patriarcales, estableciendo sanciones religiosas, morales, sociales y legales.  

 

            Así, el veto del Poder Ejecutivo, en sintonía con las exigencias del Arzobispado de Paraná, a través del Decreto Nº 4217 del Ministerio de Gobierno y Justicia del 17 de Septiembre de 2003, presenta en sus consideraciones, referencias a la legislación mundial que no incrimina penalmente a la prostitución, pero contiene normas contravencionales que prohíben la incitación en la vía pública. Además se alega el siguiente argumento: “...no estamos dispuestos a transformr esta Provincia, ni un solo segundo, en una isla que admita actos públicos contrarios a la moralidad y el pudor de la ciudadanía en general y de la vecindad en que se practican en particular. Más claramente no admitiremos un vacío normativo en esta cuestión fundamental (...) Que no se trata de mantener criterios discriminatorios machistas  reaccionarios sino de sentido común y de respeto elemental a los derechos de terceros...”. (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.

 

            La última trama del discurso expuesto, se refiere al machismo para denegarlo en pro del sentido común. Sin embargo, y de manera contradictoria, el mismo texto alude a que la normativa castiga sólo a la mujer y no considera al “prostituto”, dando cuenta de este modo de las relaciones de poder entre los géneros. Entonces que el Ejecutivo propone un Código de Falta que supuestamente evitaría los “males” puestos en discusión.  

 

            Pero la trama argumentativa no sólo deja al descubierto el poder entre los géneros sino que avanza en el reconocimiento de mafias que, incluso pueden instalarse en el Estado: “...No se nos escapa tampoco que prohibir conductas no deseadas pero sin embargo requeridas por un considerable número de personas, suele dar lugar a una ´intermediación´ de tipo mafioso con ramificaciones que pueden llegar a las agencias estatales encargadas, paradójicamente de hacer cumplir la ley...”. (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.  

 

La serie escándalo-incitación-operativos moralidad, parece jugar un juego de luces y sombras, donde lo relevante del asunto, es que no se vea, no se note, pase desapercibido, aunque esté. Este dispositivo regula la “moral pública” en beneficio de quienes demandan los servicios uales -los varones- protegiéndolos, y en perjuicio de las mujeres en situación de prostitución a quienes se castiga con multas y encarcelamiento. Pero, se trata solamente de un “operativo moral?” ¿O más bien es un operativo de expropiación de dinero, usufructo de los cuerpos de las mujeres en situación de prostitución y ejercicio de un poder falocéntrico?

 

Pero además en este juego, los sectores más conservadores, operan a través de ciertas estrategias discursivas que propugnan la criminalización de la pobreza. En efecto, se trata de “mujeres”, “pobres” y “prostitutas”. Triple discriminación en la que la doble moral opera como dispositivo de control y de demarcación de los lugares permitidos y prohibidos, de los cuerpos usados y complacidos, de la oferta y la demanda de y de la circulación de dinero en transacciones de desigual negociación.        

 

Es precisamente mediante dichos dispositivos que se construyen las relaciones de género, en tanto se hacen diferencias que no son esenciales pero refuerzan la esencialidad del género. Es decir, el género se forma en las interacciones a la vez que las estructura.

 

Al respecto mujeres y varones implicadas/os en las prácticas de prostitución hacen género, un hacer situado, que es un emergente de las situaciones sociales y constituye el resultado de cierto tipo de prácticas sociales que implican la creación del significado de género, mediante actividades perceptivas, interactivas y micro políticas West y Zimmerman, en Navarro y Stimpson, 1999.   

 

Palabras de legislador@s

 

            L@s legislad@res sesionan posteriormente para tratar el veto del Poder Ejecutivo. En esta ocasión ellos y ellas dan cuenta de diferentes discursos para defender el Proyecto de Ley sancionado. Aparecen argumentos que recuperan experiencias del cristianismo, algunos que se basan en razones jurídicas y otros que apelan a vivencias de trabajo previas. En la sesión se convoca a renombrados doctrinarios del Derecho, pero además se hacen presentes célebres figuras femeninas como María Magdalena y Sor Juana Inés de la Cruz. También personajes masculinos como San Francisco de Asís.  

 

            Un diputado, que se reconoce como cristiano y católico, sostiene la defensa del proyecto de Ley, dando respuesta a las instituciones eclesiástica y policial, argumentando que el representante de la primera incita a la desobediencia de la Ley y el de la segunda a proceder en contra de la actividad de las meretrices. El diputado entonces indica la falta de respeto al sistema republicano y de gobierno por parte de estas organizaciones.

 

Sus argumentos están anclados en las legendarias experiencias del cristianismo. Así, esgrime: “...este hombre de la Iglesia olvida aquella máxima de Jesús cuando es convocado por un Dictador de Palestina, creo que Herodes... Lo convoca frente a toda una noble audiencia y le pregunta en razón de qué él se tornaba un desobediente de la ley, atentando contra el soberano. Y Jesús, tomando una moneda que llevaba la efigie del emperador romano, le contesta: AL César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios; separando claramente la actividad de quien se llamaba el Mesías, que se dirigía al espíritu de la gente, de lo que es propio del mundo terrenal.” (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003.  

 

Además el Diputado recurre a la figura de María Magdalena a quien Jesús defiende con la consabida frase: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

 

Asimismo, el diputado defiende posiciones vinculadas a la condición social y económica de las mujeres en situación de prostitución, considerándolas “marginadas sociales”, dando cuenta de la desigualdad e inequidad social a la que se ven sometidas. Expresa: “...Sociedad que... poco tiene de justa... desde el momento mismo que somos los gobernantes los que tendríamos que darle la posibilidad de trabajar, y en todo caso se la quitamos...”. (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003)  

 

Por otra parte, da cuenta de la necesidad de castigar en todo caso al proxeneta, explicitando algunos puntos de la trama de la prostitución.

 

Considera además que la facultad de la policía de detener a las prostitutas es funcional a algunas seccionales policiales, ya que funciona como “caja chica”, denunciando, de este modo, la corrupción de esta institución.

 

La intervención de un senador recurre a argumentos jurídicos para defender el Proyecto de Ley: “...la prostitución... no está penalizada ni en el Código Penal ni en la Ley 3815; por lo tanto no podemos despenalizar lo que no está penalizado (...) inclusive el artículo 45 en su inciso 4º... violenta principios constitucionales”. (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003)  

 

El senador avanza en su exposición preguntando quiénes son las prostitutas y prosigue: “...¿podemos llegar a la conclusión de que una mujer que hace insinuaciones a un transeúnte es una prostituta? ¿Podemos llegar a la conclusión de que una mujer que se exhiba en puertas o ventanas es una prostituta? ¡Cuidado señoras o señoritas! No vaya a ser que por tomar  el fresco se vean enfrentadas a una sanción de hasta treinta días...”. (Versión taquigráfica, Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, 2003)  

           

            Además, explicita la presencia en la relación de prostitución de quien ofrece el dinero –el cliente- dejando sentado que también es partícipe en la concreción de la contravención. Y recurre a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz, citando su célebre frase: “¿Cuál será más de culpar... la que peca por la paga o el que paga por pecar?”.

 

            Por último, el senador insiste en que la Legislatura no fomenta la prostitución sino que restablece el orden jurídico.  

 

            Otro senador alud

 

Fuente: Fac. de Trabajo Social UNR. Autoras: Nora Das Biaggio, I Firpo, Z Lenarduzzi, A Vallejos, A Reggiardo Blanca

Instituto Kinsey de Sexología
Rioja 3012 - 2000 Rosario Argentina